SOPA para torpes
Y no, este post no tiene nada que ver con el tema culinario, aunque podría haberlo tenido, porque acomodar una buena sopa que caliente el estómago no es asunto baladí, en absoluto: hace falta un buen fumet, verduras al gusto, aceite de oliva virgen extra, algún fideo o pasta alimenticia y mucho, mucho cariño. Pero hoy no hablaremos de sopa, sino de SOPA (Stop Online Piracy Act), una ley de los estados juntitos de América que, por decirlo así, es el equivalente a la famosa Ley Sinde española, la Ley Hadopi francesa o a ACTA, pero a lo bestia (como no, como todo lo que hacen los yanquis).
SOPA es un proyecto de ley americano que pretende terminar de golpe y porrazo con la piratería en Internet. Aquellos que alojan contenido ilegal o, incluso, aquellos que apuntan a enlaces de contenido ilegal, aunque no lo alojen, deben estar temblando ante la próxima aprobación que tiene como fecha prevista el cercano día 23 de enero del año en curso.
Y digo temblando porque SOPA no tiene como objetivo el mercado de los contenidos pirateados en EE. UU., sino que encañona a todo el resto del mundo conocido e, incluso, a aquel que está por conocer. Faltaría más, tratándose de una ley estadounidense y del afán de esta gente por controlar el universo universal.

(La Red encadenada)
La Ley SOPA propone dinamitar aquellos sitios web que tengan o enlacen contenidos ilegales, algo que, a priori, no parece nada nuevo. El problema es que esta ordenanza, también conocida como “H. R. 3261″, pretende traspasar fronteras e intentar conseguir órdenes judiciales contra sitios alojados fuera de Estados Unidos. Además, su ámbito de actuación no se restringe a las web en concreto, sino a todo el dominio que las engloba. Esto es, un proveedor de servicios Internet que alojara un sitio web, a su entender de ellos, fraudulento, sería imputado como sitio delictivo. Es lo mismo que sea Arsys, RedCoruna, Strato, Nominalia, HostBA, Yahoo! o 1&1; si alberga algún sitio considerado como pirata, todo el dominio es pirata. ¡A la cárcel con todos ellos!
Pero el asunto no termina ahí, y es que si existiera alguna empresa que, por suerte o por desgracia, diera en arrendamiento contenidos publicitarios (tipo anuncios de Google) en dicho sitio considerado como ilegal, también sería incriminada en la trama. Asimismo, si alguna web participara de una recaudación onerosa o tuviera algo que intervenir en asuntos de dinero (como cobros de PayPal) en el lugar considerad ilícito, sería también imputada como delictiva. Y, además, si tuviera vínculos entrantes de otros sitios web, aunque fueran motores de búsqueda (así como Bing), estos serían acusados de complicidad.
En fin, que a mí me da por montar en Dinahosting una web de enlaces a Megaupload que aloja capítulos de una serie televisiva. Incluyo los anuncios gratuitos de Microsoft Advertising, utilizo FeedBurner como sindicador RSS, WordPress para la administración blog, cobro por cuentas premium a través de PayPal y me hago tan famoso que aparezco en los primeros puestos de los resultados de búsqueda de Google. Si me pillan los de SOPA, caigo yo, Google, PayPal, WordPress, Microsoft, Megaupload y Dinahosting. “¡Están locos estos americanos!”, que diría Obélix.
La Ley SOPA fue presentada por Lamar Smith ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos el 26 de octubre del año 2011. Si bien, en un principio, la gran mayoría de empresas del sector se apresuraron a ampararla, son cada vez más las que le están retirando su apoyo, entre ellas, últimamente, Sony, Nintendo y EA. Aunque, desde el principio, compañías como Google, Facebook, eBay, Twitter, LinkedIn e, incluso, organismos y fundaciones de implantación en línea como Wikipedia, Mozilla y la organización Creative Commons consideran este postulado como una vulneración a los derechos fundamentales de los internautas y, por ende, de los ciudadanos.
El problema es que SOPA, si se aprobara, utilizaría el sistema de bloqueo DNS que tan popular es en los países asaz restrictivos con Internet como China, Siria o Irán. Esto significa que sería capaz de impedir el tráfico hacia y desde sitios considerados como una amenaza, obstruyendo el tránsito a dominios completos y, también, a las fuentes de ingreso económico publicitario y a los buscadores web.
SOPA, incluso, podría brindar la posibilidad de monitorear lo que los usuarios comparten en las redes sociales, bloqueándolo si se tratara de contenidos con derechos de autor, algo que, obviamente, entraría en conflicto con el derecho de los usuarios a la privacidad.
Efectivamente, y como todos estáis pensando, la Ley SOPA es apoyada y respaldada por un montón de empresas que, curiosamente, son las dueñas de esos contenidos protegidos por copyright, así como las productoras discográficas, cinematográficas y televisivas de todo el mundo mundial norteamericano. Pero no sólo ellas son las que mandan y obligan, sino también un buen cúmulo de compañías informáticas como Adobe, Apple, Autodesk, Corel, Intel, Microsoft o Symantec, entre otras muchas.
SOPA, bajo el argumento de la lucha contra la piratería, pretende bloquear cualquier sitio web (en Estados Unidos o en el resto del mundo) sospechoso de vulnerar derechos de autor, obligando a operadoras, proveedores de contenido y a los gigantes de las búsquedas en línea a filtrar el tráfico a su antojo. Podría suponer la modificación unilateral del sistema de gestión de dominios a nivel mundial, cuyo servidor raíz de DNS se encuentra en EE. UU. Quizá por ello, el Parlamento Europeo ha adoptado una resolución donde se realiza “una seria advertencia a los Estados Unidos de que se abstenga de adoptar medidas unilaterales para revocar las direcciones IP o los nombres de dominio, debido a la necesidad de proteger la integridad de la Internet global y la libertad de las comunicaciones”.
Las empresas en contra de SOPA han publicado una carta abierta contra el proyecto de ley, instando a los congresistas a reconsiderar su postura. También grupos de derechos como European Digital Rights, Free Software Foundation, Quadrature du Net, Open Rights Group o Reporteros sin Fronteras han mostrado su malestar ante el ataque a la libertad de expresión que esta ley supondría.
La Red está en pie de conflicto, y SOPA no puede ser aprobada el próximo día 23 de enero. Un ataque directo a la línea de flotación de Internet inaceptable, inadmisible, intolerable y totalmente deleznable. Esto es la guerra: matar o morir.
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