Nunca voy a entender el objetivo de los MMORPG (juegos multijugador masivos online), cuando le pregunto a mis amigos que los juegan sobre eso, me contestan:

La idea del juego es hacerse más y más poderoso.

(aunque muchos reemplazan poderoso por groso)

Groso o poderoso, ninguno soporta la segunda pregunta, la cual suelo hacerla seriamente:

¿Pero que pasa cuando sos el más poderoso?

Bueno, cuando te hacés super poderoso, resetean el server.

Listo, no me digan más nada, no quiero saberlo, seguramente estas personas estén equivocadas en algunos conceptos, ya que si bien son viciosos, no son expertos, pero esa, no es la cuestión.

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Estos juegos no me atraen para nada, no les encuentro sentido, es una especie de second life con algo más interesante para hacer que tener una vida normal virtual, pero lo que realmente me preocupa, y por lo que los odio, es que les están robado la vida a varias de esas personas que me respondían sobre hacerse más y más poderoso.

Incluso a sabiendas del objetivo simplista del juego, por más que se les note las cara de avergonzado al explicarme que resetean el server, con el paso del tiempo veo cómo gente tan interesante e inteligente, se deja atrapar por estos juegos online, generalmente lineage o mu online, simplemente se dejan llevar, maravillados, trasnochan, duermen mal, comen sobre la PC, dejan de salir, de juntarse con la barra, dejan todo y solo viven para hacerse más poderoso.

Seguramente estos personajes sean excepciones ya que la mayoría de trae consigo un prontuario gamer gigante (aunque cada vez que toco el tema con gente conocida, tienen algún amigo que fue abducido por algún MMORPG) y este blog tenga lectores que gusten jugar de estos juegos con moderación, a todos ellos, les pido disculpas si me equivoco al hablar de estos juegos.

Y a ustedes, amigos que sé que me leen de vez en cuando cuando se dignan a hacer un alt-tab y salen del juego a revisar correo o a ver si alguien les habla en el Messenger (porque cuando les hablo yo no me dan ni la hora), a ustedes les pido que dejen un poco la vida virtual, aunque los haga feliz, y volvamos a juntarnos a comer pizza de vez en cuando.