La subjetividad del “suena bien”.
Seguramente no lo sepan, pero el audio es una de mis pasiones.
Es algo bastante ambiguo, ya que me apasiona, pero a su vez desconozco bastante sobre el tema del sonido en general (al igual que la mayoría de la gente). Me recuerda al fútbol, otro tema que me moviliza y me genera una profunda admiración, pero en el momento de ponerme los botines caigo a la realidad, me siento un Maradona con las piernas de Nasuti, o algo por el estilo ya que suelo armar jugadas magistrales en mi mente, pero a la hora de ejecutarlas fallo torpemente.
Lo mismo me pasa con el audio, los parlantes y la música. Quizás no sea tan tronco en este tema como en la cancha de fútbol pero muchas veces me siento un total principiante, es que técnicamente no es un mundo fácil, porque el mismo sentido de la audición no lo tenemos necesariamente tan desarrollado como la vista, poniendo un ejemplo, la mayoría de las personas podemos ponernos de acuerdo en que una imagen en una pantalla es más nítida que otra, o que un juego se ve mas rápido sobre una configuración que sobre otra, que los colores y el contraste se manifiestan mejor en un panel que en otro, pero con los oídos se complica, recordemos que la mayoría de los mortales ni siquiera es capaz de identificar fácilmente una nota musical (salvo aquellos que tienen oído absoluto o está musicalmente muy adiestrado).
Esta misma deficiencia que tenemos naturalmente a la hora de determinar cuando “suena bien” nos lleva muchas veces a ecualizar excesivamente los reproductores musicales, dejando los agudos y graves a niveles absurdamente altos, incluso en muchos casos muchas personas suelen utilizar complementos como DFX para Winamp que, en teoría, mejoran, impulsan y enriquecen la experiencia de escuchar música, y aquí es donde sigo con mi subjetividad, ya que por mucho tiempo utilicé este tipo de complementos porque así sonaba mejor.
Pero con el tiempo, el trabajo y experiencias con personas que están en el mundo del sonido, fui afinando un poco el oído, quizás no tanto lo que quisiera pero ya no me considero tan sordo. Uno de esos cambios fue el echo de, gradualmente, dejar de usar estos mejoradores de audio, que en una opinión totalmente y redundantemente subjetiva convierten la música en algo muy sintético, ya que la dinamización de graves y agudos convierte la música en algo tan nítido y brillante que pierde gran parte de su textura y naturalidad.
Como ven, desde el vamos cuando uno intenta describir sensaciones respecto al sonido lo hace con adjetivos provenientes de otros sentidos, seguramente sea porque por naturaleza nos cuesta mucho y por otra parte porque la educación musical que se dio y se da es totalmente desastrosa, la mayoría de las personas somos analfabetos sonoros.
¿Que opinás al respecto? ¿Cómo intentás mejorar el sonido de tu música?
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