Duke Nukem Forever: No creas en todo lo que te dicen
Antes que nada, permítanme presentarme. Soy Rodolfo Baravalle, 20 años, estudiante de tercer año de la Licenciatura en Sistemas, lindo pibe, y vengo a hablarles sobre la situación socio-económica de Europa del Este juegos.
Claramente no soy un profesional en el área, pero hay algo en mi que se activa cuando largo una partida nueva (llámese “juego de PC”) y casi obligadamente debo terminarla (a menos que haya otros factores con olor a culo que me den rabia y me hagan sacar todo al carajo). Comencé a jugar en 1997 (con Quake) así que algo sé… ALGO. Escribo en EBDR cuando se me canta (literalmente), soy ciertamente mal hablado, y no tengo demasiado respeto por ciertas autoridades morales establecidas. Ya finalizada la presentación, proseguimos.
El título correcto de esta entrada, instaba a citar “Duke Nukem Forever: Don’t believe the hype”, cuál si fuera la famosa (?) canción de Public Enemy o las palabras iniciales del Alex Turner en el video de “I bet you look good on the dancefloor“. Sin embargo, eso hubiera significado tener que explicar qué es el hype (¿te estás preguntando cómo mierda voy a conectar esto con el gaming? Hold on) y luego buscar una equívoca analogía al castellano (“bombo” -tal y como se usa el término cuando se lo usa asociado a “autobombo”- o “humo” -tal y como se usa el término para referirse al producto que venden determinadas personas-).

(Es medio obvio que, siendo Duke el estereotipo de actor esteroideado (?) de las películas de acción provenientes de Hollywood, aparezca terrible bandera estadounidense a cada rato).
El primer acercamiento que tuve con Duke Nukem, fue antes de tener siquiera una computadora propia: era el primer DN, que corría en DOS, en una PC que había en el sindicato dónde papá solía concurrir. Claro, tenía ¿5? ¿6? años, y las secretarias caretas temían que les rompa todo o algo así. Entonces, vigilaban, rompían los huevos, etcétera (terminaban poniendo un juego que consistía en pinchar globos a flechazos). Pasaron los años, tuve mi primer PC (un caño con Pentium 1, 32MB de RAM, y marca… Tonomac comparada en Megatone -acá perdí el posible respeto que tenía de vos, querido lector-) y con ello, la alegría. Como dije, primero Quake, y luego, un catamarán de programas con los que pasé mi infancia, mi pubertad y parte de mi adolescencia. Tuve la oportunidad, cerca del 2000, de conseguir un CD de esos que tenían como 60 juegos completos en su interior, de los denominados “abandonware” (también había por ahí infiltrado algún que otro troyano áspero, o una demo no jugable, o porno); en él, había una carpeta llamada “duke3d” (imposible no olvidarse), y allí se pudrió todo: era solo el primer capítulo del juego, pero era sublime… Era, gráficamente, peor que el Quake, pero mucho más entendible y ajustable a lo que quiere un pibe de 10 años: matar bichos virtuales sin pensar demasiado. Asimismo, era un peligro antifamilia el hecho de que haya strippers dando vuelta a cada momento.
En fin, DN3D causó alguna sensación en mi, pero tampoco fue LA experiencia de mi vida. Siguieron los años, corrieron muchos juegos por ese procesador y llegó internet ADSL a casa (con otra PC, obviamente, un poco más sofisticada). Entonces, me enteré que hace un par de años, se había iniciado el desarrollo de una secuela de DN (ignoraba, yo, las secuelas y spinoffs para consolas). Recuerdo en su momento haber leído al respecto en blogs serios sobre VGs. Pero, ¡hey! Fuck that. No me importó.
Ya en 2011, con una laptop que logra un desempeño aceptable para jugar, salió Duke Nukem Forever. La cantidad de críticas que leí, no tuvo gollete: que era una basura, que 3D Realms y los otros estudios garcas son un chiste y que se cagaron en los consumidores, que el apartado gráfico atrasa 9 años… Muchas cosas así. Muchas. Supongamos por un minuto que vos estás por comprar el juego que no cuesta dos mangos (al menos no acá en Argentina), por lo que querés estar seguro de la compra (imaginemos que nunca jugaste nada Duke Nukem). Entonces, te ponés a leer las reviews, opiniones y críticas, y notás que en la gran mayoría, promedia el mismo odio y asco hacia el simpático personaje. Lo más probable, es que digas “no voy a gastar en esta mierda, prefiero gastármelos en merca y putas una partida de paintball con lo pibe”, lo cuál está bien (es lo coherente), pero dejame decirte, agraciado oyente (???) de Alt-Tab: no creas en todo lo que de dicen.
Una antigua campaña publicitaria, hace ya algún tiempo, gritaba “un millón de moscas no se pueden equivocar”. ¡Qué pelotudos! En lo que a mi respecta, DNF es un juego promedio, que no apesta a cadáver, y que me ha hecho reír. Punto. Claro está, que gráficamente no tiene todas las cosas ACHEDÉ que pide el público putito (sin ofender a los homosexuales) últimamente: “quiero verle el chivo a Tévez en el PES”, “quiero sentir la lluvia en mi cara mientras juego F1″, “quiero poder VERLE LA EXPRESIÓN al NPC que está frente mío“. AW FUCK. Por otro lado, hasta hace un par de años, no me olvido, lo que se quería para un FPS (y para los juegos en general), era una historia más o menos armada, con acción justa-tirando-a-abundante y en lo posible rápida: FEAR, Mirror’s Edge, TODA la serie Call of Duty, TODA la serie Medal of Honor, Half Life… De repente, salió Portal, marcó un estilo único (que alabo) y todos quieren que los juegos sean “un desafío mental que exceda los parámetros de cargar un arma y dispararle a alguien… Con gráficos en alta definición”. Patrañas.
Aclaro, por las dudas, que nadie me pagó nada por publicitar DNF (todavía). Pero desde que lo terminé, venía amasando en mi cabeza un texto que ahora tiene un lugar fijo. Lo más triste, es que gracias a esa campaña sucia proselitista que hicieron MILES de blogs y sitios reconocidos, mucha gente no va a jugarlo. Y se van a perder cosas geniales, como referencias a Halo (“las armaduras son para putitas“), a Dead Space (el juego de palabras tiene sentido en inglés, no en castellano), a Valve (idem anterior), y a un gran número de cosas conocidas (glory holes, las mellizas -¿gemelas?- Xipolitakis Olsen, la película Inception…).

(Epic translation is epic)
Me la re juego a que no gana ninguna distinción GOTY por ninguna revista (Batman AC seguuuuro que si lo hace) pero es un juego que vale la pena. Muchas veces nos dejamos influenciar por lo que dicen los demás y luego nos arrepentimos de no poder hacer algo que no hicimos en su debido momento. DNF es una de esas cosas. Además, en una última instancia, las ratas se pueden coger.
¿Te gustó al artículo? ¡Entonces, compartilo!



Hija, notebook y un calibre 45
SUDO para Windows
Arma de distribución masiva
Blu Ray, ¿ahora si?
Robert Morris, el primer condenado por fraude informático
Ah, lo único que me pareció “raro” (?) es tu avatar. Hasta que se distingue el dibujito del troll, parecen los aparatos de Lisa http://bit.ly/ocYyeu
Saludos.
Responder